18. Perdidos en el paraíso

Llevo once dias en Bangkok, en el apartamento 001, y hoy es mi cumpleaños. Mientras mis anfitriones trabajan en sus despachos como mercenarios, por dinero, yo estoy tumbado en mitad de su jardín con la vista clavada en el cielo. No hay ni una nube. Las hojas de una gran palmera forman una isla de sombra justo sobre la tumbona donde yo estoy tendido. Tras una apacible semana viviendo al ritmo normal de una persona que no está viajando, me siento fresco y fuerte, como un producto recién fabricado. Qué feliz me siento; viajando por Tailandia y es mi cumpleaños y me voy de festival; con amigos,salud y sin trabajar, estoy lo más feliz que una persona puede llegar a estar.

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Cronica “Lost in Paradise 2016”

Llegamos por la noche sin problema siguiendo las indicaciones de un gps, como los tres reyes magos llegaron a Belén guiados por una estrella. Aparcamos a escasos diez metros de la entrada. No hay cola. La taquilla son varias mesas de camping iluminadas por una bombilla. Antes de descargar, paseamos por el recinto.  Hay cuatro zonas: un camping, la pista, la zona del bar restaurante y una zona de juegos y venta de malabares. Habrá unos cien metros de punta a punta. Ni una valla. El cielo está nublado y los alrededores están sumidos en una oscuridad perfecta. Volvemos al coche. Está tan cerca que podemos usarlo de almacén. Sacamos sólo lo imprescindible, es decir, las tiendas, dos colchonetas, esterillas, sillas, whisky, ron, cocacola, nevera con hielo y vasos de plástico. Elegimos un lugar para instalarnos intentando adivinar las sombras que las palmeras formarán cuando salga el sol. Allí montamos las tiendas, una frente a otra, y en su interior hinchamos las colchonetas con la ayuda de una bomba. Entremedias extendemos esterillas y sobre ellas ponemos una nevera cargada de hielo que nos hace también de mesa. Nos servimos una copa. Llenamos otra nevera auxiliar, más pequeña, para llevárnosla a la pista. En este festival tienes permitida la introducción de tu propia bebida y comida por todo el recinto. Todo listo. Lo que en otros festivales hubiesemos tardado horas por culpa de las colas y las distancias, aquí tan sólo hemos invertido media. «Asi da gusto salir de fiesta», pienso, de camino con Javi y Lara, ya hacia la pista.

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En la zona de baile habrá unas 50 personas. Ahora están pinchando Psy Dark, un subgénero del Psycodelic Trance. De sonido más rápido, duro y oscuro, más industrial, es la música que suele ambientar este tipo de festivales por la noche. Brindamos. «¡Feliz cumpleaños, Juanan!»  Me dice Javi. Solo bailamos dos horas porque a la una la música se apaga de repente. Parece que la policía está estorsionando a la dirección para ganarse una comisión. La fiesta se postpone hasta la mañana siguiente. Volvemos al camping.

Ya en las tiendas, tomando copas, conocemos a Kim, Rita, Richi, y Johaness. Yo ya les conocía de vista del Experience en Koh Tao. Están siguiendo algo así como la ruta asiática del trance. Son como una tribu nómada. Trazan las lineas que unen los destinos de su mapa asistiendo a festivales.  Van viajando y descubriendo paises por todo el mundo guiados por su amor al trance y la psicodélia. Después de éste, todos marcharán a Malasia, a seguir de fiesta, y luego a Indonesia. Son otra clase más de viajeros, otro ejemplo más de los cientos modos que existe de viajar.

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Por la mañana temprano, los gemidos placer de un chica teniendo me despiertan de súbito: hay una pareja tendida en la puerta de mi tienda sobre nuestras esterillas echando un polvo, separados de mi por un metro de distancia y la fina tela de la puerta de mi tienda. Mientras les  escucho gozar de placer mientras yo me aso de calor, me falta el aire. Anoche no acertamos con las sombras de las palmeras por un metro y el sol pega, de pleno, en mi tienda. Entre los sonidos de placer y la temperatura del interior de mi tienda, estoy lo más caliente que un hombre puede llegar a estar. Goterones de sudor resbalan por mi piel, y mis pulmones, y todas las células de mi cuerpo, reclaman aire fresco. Afortunadamente son precoces y terminan pronto. Cuando escucho el sonido del roce de sus chanclas con las piedrecitas del suelo alejarse salgo de la tienda como quien emerge del agua apunto de ahogarse. Saboreo una tibia brisa que refresca mi cuerpo empapado en sudor y lanzó una mirada en redentor. El sol vierte sus rayos sobre la tierra sin una nube que le entorpezca y la música trance hace vibrar el aire del día hasta llegar a mis oídos. Una bandada de pequeños pájaros vuela por el cielo y se alejan hacia alguna parte. Todo rebosa frescura. Pasan dos hermosas mujeres. Las miro, me sonrien. He amanecido en el paraíso.

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Cuando les comentaba a otros viajeros que iba a venir de festivales a Taiilandia, todos me respondian «Oh fullmoon party.Very nice». Todos piensan que vengo a asistir al único festival que, por lo visto, se celebra en Tailandia. La Fullmoon Party es una de las fiestas más famosas de mundo. Se celebra en la playa Haad Rin en la isla de Koh Pangan cada luna llena desde finales de los años ochenta. Unas treinta mil personas acuden a ella a cada mes y se hace llamar la fiesta más grande de Asia. Masificada y comercial, cada edición termina con una playa paradisíaca convertida en un auténtico cinturón de basura en el mar y cientos de jóvenes orinando y vomitando en él. Segun denuncia el documental “Trouble in Paradise”, se han encontrado delfines muertos con el estómago lleno de restos de estas fiestas en el Golto de Tailandia”.  Una pena. En cambio aquį, en el “Lost in Paradise”, junto al Silver Lake, en Pattaya, todo está limpio y bien cuidado. Es un festival pequeño e íntimo, con poca gente, y el impacto que éste podria llegar a causar en el entorno es minimo.

Fullmoon Party

Fullmoon Party

Lost in Paradise

Lost in Paradise

Como postre del desayunos, nos ponemos una copa y vamos a la pista. Este festival tan sólo dura dos dias y hay que aprovechar. La calidad del sonido es buena y el suelo es de arena. La policia ya no está y no hace ni mucho frío ni mucho calor: Son las condiciones perfectas para darte a la fiesta y  bailar, bailar y bailar, y volver a bailar. Como hicimos juntos en Holanda, Marruecos, Portugal y en diferentes sitios de España.

Javi y yo

Javi y yo

La barra

La barra

El restaurante

El restaurante

“Llega Lara. Y bailamos. Juntos. Como tres mariposas que aletean por el campo .”

Hasta que Rafa, un chico de Valencia que ha venido solo, se une al grupo y con él pasaremos el resto del festival. También con Johaness. Le falta una pierna pero se mueve y troncha la pista como si tuviera tres. Nunca le falta la sonrisa. Disfruta, plenamente de este mundo jodido, duro, ya tengas una o dos piernas.

Johanness y su colega

Johanness y su colega

Rafa en la pista

Rafa en la pista

Por la tarde fui con Lara un rato a la zona de juegos donde había todo tipo de malabares para probar y comprar: Hoola hoop, bolas, mazas, aros, palos chinos, cariocas…

Viajando por varios meses tienes mucho tiempo libre para invertir en ti mismo. Evadido de muchas preocupaciones que ocupan mucho espacio en la mente, es una buena oportunidad para desarollar la creatividad y adquirir nuevas habilidades, como aprender un idioma, a tocar un instrumento, dibujar, escribir, iniciarte en deportes nuevos o manualidades. También para practicar malabares. Con ellos ejercitas, además de los músculos, la coordinacion, el equilibrio, la concentración, y con mucho entrenamiento y constancia, quién sabe si puede llegar a ser una fuente de ingresos con la que financiarse los viajes. Aqui, en el “Lost in Paradise”, hay un grupo de unos diez jóvenes que los domina con gran maestría. Van de sitio en sitio, viajando, ganando dinero gracias a sus espectaculares números con fuego por diferentes lugares y eventos. Son otra clase más de viajeros, otro ejemplo más, de los cientos modos que existe de viajar.

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Y  volvemos a bailar..

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La pista

La pista

La pista

“Cuando bailo trance, no pienso en nada. Cuando bailo trance, no creo en nada. Simplemente, bailo. Sólo me preocupo de impulsar alternativamente mis pies. Sólo la música cruza mi conciencia. Como si dejara mi cerebro dentro de una taquilla antes de ponerme a bailar y lo recojo cuando termino. Cuando bailo trance no pienso en nada, como si durmiera, como soñara “

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Por la noche, con el cambio de música, nos vamos a las tiendas. Hemos estado más de trece en la pista y hay que dosificarse para mañana porque llegan los platos fuertes.

De camino a comenzar el ultimo dia

De camino a comenzar el ultimo dia

A las once estamos listos en la pista con los rayos del sol danzando cegadores filtrándose a través de la carpa. Ya conocemos, prácticamente a toda la gente que hay bailando, es como si estuviesemos en una rave que ha organizado un amigo. Yo me siento como un pez en agua, escuchando cómo la acumulación ordenada de sonidos va conformando secuencias rítmicas a las órdenes del  deejay o diskjockey, el rey indiscutible de la fiesta, quién manda sobre nuestros cuerpos.

El dj mezcla temas musicales intentando que no se aprecie el cambio entre uno y otro, que no haya silencios que rompan la atmósfera. Observa la pista, a su público y va eligiendo la música, improvisando, en función de las necesidades del momento y sus deseos. Un mal dj puede arruninar una fiesta, uno bueno es capaz de hacerla volar. No es una profesión fácil. Es por ello que en los últimos años se ha convertido en un oficio muy valorado en el mundo. Se necesitan conocimientos musicales, cientos de horas de práctica, esfuerzo físico, buena memoria y destreza manual. Es un director de orquesta, un administrador capaz de elegir la música correcta en el momento oportuno, un psicólogo capaz de leer, de descifrar las apetencias musicales de su público, es un comunicador. Un buen dj debe conocer diferentes técnicas de mezcla, de manejo de los equipos y dominar los diferentes efectos de las mezcladoras que utilice. Tiene que poseer conocimientos de teoría musical, destreza para realizar buenos empalmes, mezclas, y sincronizaciones de los temas, ademàs de buen oido para la armonia.

Como ahora hace Boom Shankar, el dj cabeza de cartel del festival. Tres horas de musicón con mayúsculas.

https://m.youtube.com/watch?v=egT0Mrxad6I&feature=youtu.be

Boom Shankar

Boom Shankar

Cabina

Cabina

Lo que decía, un mal dj puede estropear la fiesta. Después de Boom Shankar los deejais nos estan altura y decidimos irnos. Desmontamos y a casa. A las once ya estamos de vuelta en el apartamento 001.

“Agotado, llego  a la cama sintièndome como un coche con el deposito vacio impulsado sòlo por inercia. Mientras en mis oidos permanece, vívida, la resonancia de los potentes graves de los altavoces como si atravesaran el mundo, pienso que ha sido el regalo perfecto. Un regalo que irá conmigo sin ocupar espacio en la mochila, en mi memoria; Un regalo que siempre recordaré. Nunca olvidaré que en mi 35 cumpleaños estuve realizando este gran viaje y que mi cumpleaños lo celebré con Lara y Javi perdidos en un paraiso. Y siempre quedarán las fotos y este relato. «Gracias chicos por este perfecto e inolvidable regalo».

Lara y Javi

Lara y Javi

Tras el festival pasé cinco dias más en Bangkok, los últimos, de momento, por Tailandia. Para mi despedida Javi me invitó a un cocido madrileño hecho por él con productos españoles que casi me hace llorar. Tambièn nos dimos otra fiesta por Bangkok. Nada que destacar. Sólo una subida que hicimos al helipuerto de su antigua casa donde disfruté de una hermosa panoràmica nocturna de mi ciudad favorita en el mundo. Fue la guinda del pastel de un mes y medio por Tailandia. Un pais muy diferente de mis dos primeros destinos. Tambièn la manera de viajar por él ha sido diferente, más dada al ocio y a darle gusto a mi cuerpo. Ahora toca Japón. Un pais que pienso será, otra vez, diferente a todos los lugares que he estado visitando en este gran viaje, al que siempre he querido ir a conocer y caro, sobretodo si quisiera visitarlo desde España en un único viaje. Desde aqui sólo me cuesta 100 euros. Tengo aprovechar que estoy cerca.

Desde el helipuerto. Foto: Javi Selgas

Desde el helipuerto. Foto: Javi Selgas

“Subo al avión. Ya no puedo dar marcha atrás. Se me dispara la adrenalina. En unas horas llegaré a un otro país que se conviertirá en mi nuevo y único mundo. Vuelta al camino, a viajar, a ésta, ya mi vida”.

3 comentarios en “18. Perdidos en el paraíso

  1. Javi

    Jejejejeje!! Cómo me lo pasé macho 😀 Un placer perderse en el paraíso contigo. Love hermano, nos vemos pronto por BKK

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  2. Larithai

    He leido…**de mi ciudad favorita en el mundo**??? jajajaj

    Bangkok te tiene.

    Te puse privado, a lo mejor coincidimos en laos/camboya? :p

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  3. JM Likos

    Me pilló de vacaciones en mi pueblo;así que te felicito con “caracter retroactivo “. Tengo otros dos cumples con la misma fecha y,al día siguiente, el de mi hermano….. (¡que hoy es su santo!).
    Veo que ese nomadismo genial que envidiablemente practicas,es coincidente (cual feriante medieval) con otros viajeros que frecuentan los mismos lugares.
    Cuídate mucho….y sigue viviendo.

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