17. Apartamento 001

El autobús que me lleva entra en las calles de Bangkok pasadas las cuatro de la mañana. Tras apearme, voy a Kaosan Road en busca de algún alojamiento barato para dormir antes de dirigirme a mi siguiente destino. Entre que como algo y charlo con alguno de los cientos de mochileros que deambulan ociosos por la calle, me dan las cinco y media. Miro el mapa y el reloj. El apartamento 001 está a cuatro horas andando y me quedan seis horas para encontrarme con la asistenta que me dará las llaves. Ya no me compensa pagar una habitación. Me alejo del bullicio y entro en un parque cercano iluminado por tibias luces. Hay una garita con dos guardas que vigilan un bonito templo y que nadie beba ni fume en el recinto. «¿Puedo dormir aquí en este banco?  pregunto a uno. «Sin problema, aqui nadie va a molestarte».  Estoy vigilado en un lugar limpio y silencioso. Me tumbo en un banco con la mochila como almohada y duermo profundamente, con total tranquilidad. Si vagabundos y millones de personas en el mundo pueden dormir en la calle, yo también. FB_IMG_1456579882504 Me despierto envuelto en el fresco aroma de los arbustos del parque. Toca moverse. Me duele todo. Seis dias durmiendo en el suelo de una tienda y bailando, después un barco y un autobús. Ahora esto. Abro de nuevo el mapa. Con ayuda del rio y la posición del sol amaneciendo por el Este, me oriento hacia la dirección que debo de tomar. Qué práctico es este mundo. Mi paseo discurre por mercados de barrio, parques y una zona de rascacielos de aspecto futurista. Dominado por la inercia del viaje y la improvisión, observo, con los ojos como caràmbanos, rincones y escenas de esta ciudad que me embelesa, lleno a rebosar de energía. Me encanta Bangkok. Me fascina. Tardo más de cinco horas en llegar. FB_IMG_1456579868989 FB_IMG_1456579908548FB_IMG_1456579984302FB_IMG_1456579900262FB_IMG_1456579936799. IMG-20160226-WA0002 Cruzo el umbral. Me descalzo. Nada más entrar a la derecha veo la cocina. Observo la placa vitrocerámica y sonrío: llevo casi cinco meses sin cocinar. También hay un pequeño horno y un microondas. Atisbo dentro del frigorífico. Hay comida y botellas de agua. LLeno un vaso, me lo bebo. La cocina es amplia, limpia y funcional. Junto a ella, hay un gran salón con un sofá orientado a una televisión plana conectada a una playstation 4 y un ordenador. Mi sonrisa se hace más amplia: llevo casi cinco meses sin jugar a un videojuego y sin ver una película. Camino por el salón. Contemplo los libros que se alinean en una estantería junto a la tele. Acaricio los lomos de algunos de ellos. Hojeo sus títulos; la mayoría son en español. A la derecha hay una gran mesa de comedor. Deslizo un dedo por su superficie. No hay ni una mota de polvo. Todo está reluciente y bien cuidado. Voy posando la mirada en todos los objetos que decoran la casa, uno tras otro. Sobre un mueble-bar bien provisto descansan dos fotos de Lara con su amiga Cuca que hice yo hace dos años en el Iboga Summer Festival. Conecto el aire acondicionado apretando, al tuntún, los botones de su mando a distancia. A mis oídos no llega ningún sonido excepto su zumbido. Al final del salón hay un despacho con dos ordenadores y dos ventanas por las que veo las plantas de un jardín bañadas por la luz del sol. También hay otra mesa con una controladora para mezclar música marca Pionner, otro mini ordenador y una foto de la despedida de Javi de Madrid. En ella, aparezco en primera fila y detrás de mi hay unas 40 personas de las cuales 30 son amigos míos. En el despacho hay una puerta corredera de cristal que da acceso a una pequeña terraza con plantas y un terrario con un camaleón. Este espacio da acceso a la piscina comunitaria. Salgo a verla guiado por un pequeño camino de piedras planas. En el cielo vuelan pequeñas nubes grises parecidas a copos de algodón. La piscina es verde esmeralda y tiene buen tamaño para nadar. Vuelvo a la casa y busco las habitaciones; hay dos. La mía tiene dos camas individuales y un armario ropero con toallas y sábanas limpias. También hay un tresillo y un escritorio con un espejo. Extraigo todo el contenido de mi mochila y meto toda la ropa en un cesto. También la que llevo puesta. Mi neceser lo dejo en el baño que hay anexo a mi habitación. En él, hay toallas limpias, papel higiénico y jabón. A la otra habitación no entro.  Me ducho y me cepillo los dientes. Me miro al espejo, como hace tiempo que no hago. No descubro nada nuevo, es la misma cara de siempre. Me enrosco una toalla en la cintura, vuelvo al salón, pongo los brazos en jarra y lanzo una mirada general. Sólo me han dado una regla: No traer putas. Es la casa perfecta. Contiene todo lo que una persona puede necesitar para llevar una vida cómoda durante un largo período de tiempo. Me siento transportado a un mundo de armonía y de intimidad, como en mi propia casa, como si, de pronto, hubiese dejado de viajar.

Imagina Disneylandia sin el castillo de la bella durmiente. En su lugar, está la casa de Julio Iglesias. Yo me siento como si viviera allí; Juego a la consola. Nado en la piscina. Como y ceno platos elaborados por mi sentado en un confortable sofá mientras veo películas. Me descargo música que he ido descubriendo a lo largo del viaje que, al escucharla, hace que me invadan los recuerdos. Leo novelas sentado en las tumbonas del jardín. Veo, online, un partido del atleti. Duermo en una cama, horas y horas, como un tronco bajo la lluvia. Disfruto de la compañía de Vero, María y Marta durante dos días porque mis amigos me dejan utilizar su apartamento como si fuera mi casa. Hablándoles de de mis amigos, siento como se produce la primera conexión de mi vida anterior en Madrid con el viaje. Salvo todas mis fotos en discos duros. Hago cuentas tranquilamente. Buscos países y destinos por internet que despierten mi interés. Y todavía puedo ir donde quiera. No puedo pedir más, ni nada puede ser más gratificante. Hace treinta horas dormía en un banco, ahora vivo en el castillo de un cuento de hadas. Unos momentos no tienes nada, instantes después, lo tienes todo.

Piscina

Piscina

Llega Javi, alias el Javato. Sin duda una de las personas más influyentes e inspiradoras en mi vida. Con él, viajé por Marruecos; Por él, vine a Tailandia hace dos años; Junto a él, se sembró en mis sueños la semilla de viajar. Javi es el creador de este blog. Desde este apartamento me explicó todo lo que necesitaba saber para poder gestionarlo personalmente. Gracias a él, recibí el primer gran regalo del viaje: Escribir. Sin él, no habría blog, punto. Sin él, no estarías leyéndome. Sin él, no estaría, cada dia, eligiendo palabras y frases como si agarrara suavemente, por las alas, mariposas flotando por el espacio. Javi y yo vivimos dos años juntos. Nos emancipamos a la vez. Es ingeniero informático. Dejó su cómodo y bien pagado trabajo en Madrid por amor. Se vino sin nada a ver qué pasaba y ahora vive el sueño tailandés. Le gusta el cine, la cocina, los videojuegos y la fiesta. Practica la escalada. Bucea asiduamente. Juega al fútbol y practica yoga. Muy viajado. Domina el inglés y habla tai. Es el yerno que toda suegra quiere. Nos damos un abrazo. Es el primer conocido que veo en más de cuatro meses. Hablamos de mi viaje. Le pregunto por todos y cada uno de los amigos que tenemos en común. ¿Y que tal por Madrid? «Lo de siempre. Ya te lo conoces». Ya me lo conozco.

Con el Javato

Con el Javato

Nos arreglamos, nos ponemos guapos. Vamos a quemar la noche de Bangkok. Nos vamos a un bar español a encontrarnos con unos amigos suyos. Allí conozco a John (Perú), Judith, su novio, Carolina y Aitor. Después de cenar vamos al Climax. Es una gran discoteca que mezcla música en directo con pachanga. Allí cae la primera botella de whisky. Paga Javi. Es el garito con más chicas por metro cuadrado en el que he estado en mi vida. Después vamos al Spicy a hacer tiempo para ir a un afteráuer que hay justo enfrente. Es un puticlub. La pista tiene forma rectangular y en el centro hay una pasarela donde supuestamente bailan las chicas mostrándose a los futuros clientes. Ahora sólo hay una. Son las cinco de la mañana y el local está medio vacío. En los lados hay mesas altas. Nos sentamos en una de ella. Pedimos otra botella, hielo y refrescos. Paga Javi. No nos dura ni una hora. Todos salen a acompañar a Carolina que está empalmando la juerga con su avión de vuelta a España y me quedo solo. Arralllanado en una silla, contemplo a la chica y su desganada rutina, y sus ojos están vacíos, incluso cuando intenta mirar fijamente a los hombres para que la llamen. Sus movimientos son más robóticos que exóticos. Parece que se mueve con el piloto automático. El lugar no podría ser más deprimente, con jóvenes occidentales hébrios y hombres tristes de mediana edad. Observo a la chica contornearse en la barra en una patética parodia de lujuria.

A las seis nos vamos al áfter. Ya solo quedamos John, Javi y yo. Fuera no hay carteles. No se oye música en la calle. En el exterior no hay nada que te haga pensar que dentro del edificio hay una gran fiesta. Es un local dificil de encontrar para quien no lo conoce. Entramos por un restaurante. Atravesamos un salón comedor hasta un pequeño portal con un ascensor. En él subes a la fiesta. Huele a underground asiático. La primera sala tiene mucha luz, dos billares y sofás a los lados. Junto al ascensor hay una puerta que da a otra pista, muy oscura. En ella hay una barra, mesas altas y una cabina con un dj pinchando EDM. Pedimos otra botella y refrescos. Paga Javi, otra vez. Hay muchas, muchas chicas. Todas tais.

Tailandia es un país con mucho turismo sexual. Se palpa fácilmente en el ambiente, por la calle, por los locales nocturnos. Salta a la vista. No se esconde. Cuando sales de fiestas, muchas chicas se te acercan. Te rondan, te miran, te frotan. Piensas que es tu dia de suerte. Que has ligado con un bellezón exótico. ¿Porque le gustas o porque te ve como un sustento de vida? No lo sabes. Pero son muchas las posibilidades de que a la mañana siguiente te pida treinta euros por un taxi que normalmente cuesta tres, o que te pida un regalo o la invites a cenar. ¿Supervivencia, cultura o prostitución? Juzga tu.

A las nueve ya estoy cansado de bailar y charlar con las chicas. Salgo a buscar a mis compañeros de fiesta después de una hora sin saber nada de ellos. John ha desaparecido en una bomba de humo. Javi está tirado encima de una mesa de billar y duerme. Vuelvo a la pista ayudándome de las paredes para mantener el equilibrio. Es mientras me estoy despidiendo de mis compañeras de baile, tomándome la última, que aparece Javi. «Vámonos», me dice. Le doy un largo trago a mi copa, la mato. Me limpio los labios con el dorso de la mano. «Si, vámonos». Son las nueve y cuarenta de la mañana.

Y llega Lara. No lleva adornos, no va maquillada. Con todo, su apariencia siempre es deslumbrante. Nada más llegar nos vamos los tres a disfrutar de un masaje en los pies. Ella invita.Se está preparando para empezar a trabajar mañana al mejor nivel. Mientras lo disfrutamos, hablamos de mi viaje, de los días que ha pasado ella en Badajoz. Le pregunto por la Cuca, por la Cris, dos amigas en común. Lara vino aquí por un trabajo que acaba de dejar. Se ha hecho autónoma. Se va a dedicar al cien por cien a gestionar su empresa de ventas online. Experta en comercio internacional, domina el ingles y tiene conocimientos de alemán, tai y chino. Muy viajada. Es la nuera que todo suegro quiere. Tiene tres petauros de azucar por mascota. ¿Qué es un petauro? Ella te lo explica en su webElla y Javi te venden todo lo que puedas llegar a necesitar para cuidarlos en la única página web en español especializada en este tipo de animales. IMG-20160228-WA0010 IMG-20160228-WA0009 Los viajes, aparte de servir para descubrir gente, lugares y bailar en festivales, también suponen una buena oportunidad para visitar amigos o familiares que viven lejos. Todo son ventajas. En mi caso, me llevan, me traen. Me prestan su moto. Me dan mis propias llaves de casa. Obtengo información y recomendaciones de personas que conocen mis gustos. Apenas me dejan aportar dinero para las comidas y me alojan gratis, a sabiendas, que viajando cada euro es importante. Esto me ayuda a disminuir el gasto medio por dia del viaje y a aumentar mi presupuesto por dia en mis próximos países. Si pierdo la mochila, el pasaporte y las tarjetas, estoy cubierto y protegido. Las conversaciones y conectan mi pasado a esta especie de nueva vida que me requiere estar y vivir en el dia en el que estoy y vivo. Es un viaje mental en el tiempo. Un paréntesis sobre lo desconocido. Esta ha sido la primera vez en mi vida que he experimentado lo que es volver a un hogar después de un largo tiempo viviendo nómada, y las sensaciones que trae aparejadas también son nuevas. Es genial la cantidad de diversos estados que se puede experimentar viajando, de no tener nada a tenerlo todo, o cómo hace que muchas experiencias que en mi país de origen hacia sin más, como una simple visita a la casa de un amigo, se conviertan en aventuras inolvidables.

6 comentarios en “17. Apartamento 001

  1. Javi

    Sin duda y creo que por motivos obvios, este ha sido el artículo que más he disfrutado. Ya sabes que siempre tendrás una estación para pillar energía allá dónde yo viva.

    Gracias por tus bonitas palabras hermano. Es un honor ser parte de este blog y de tu viaje. Ya sabíamos que sería así, antes de que salieras 🙂

    Ansioso por ver el siguiente artículo… salir del castillo y dejarse de princesadas para perdernos en el paraiso…. xD hohohohoho…

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  2. Larithai

    Sólo me han dado una regla: No traer putas.

    Jajajajajaja.

    Un placer leerte POETA, acabas de rematar una tarde dominical perfecta en el *Apartamento 001*

    A seguir viajando! Dame Envidia! Descúbreme nuevas tierras!

    LOOOOOOOOOOOOOVE,

    Lara.

    Pd. Deseando que lleguen las entradas japonesas!!!

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    1. Juanan360 Autor del post

      Lo de la regla es verdad. Y tu lo sabes.😁

      Placer el mio, me he divertido mucho redactando este relato.

      Gracias por la hospitalidad, por hacerme sentir como en mi casa, por ser parte d esta aventura y por lo de poeta, en mayúsculas además,como siempre, no se te escapa ni un detalle.

      Mil besos Lara. Nos vemos en las siguiente historia: “Perdidos en el paraíso” yeah!

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  3. gorettisuegri

    Juanan q decir de lo q as escrito de tu estancia en bangkok, q me siento muy orgullosa de javi y Lara y de q seas amigo de ellos, sigue escribiendo y poeta pon muchas fotos de filipinas, q por l menos me consuelo leyendo l q escribas y vndo las fotos. Vamos cabra adelanteeee… un besazo

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  4. Marce

    Impresionate, formato de tu blog! ¿Cuanto tiempo llevas bloggeando? haces que leer en tu blog sea ameno. El diseño total de tu web es currado, al igual que el material contenido!
    Saludos

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