14. Paisajes de luz y piedra

“El Sol, como si estuviera sumido en profundos pensamientos, va descendiendo, léntamente, en su camino hacia el Oeste. A mi lado, mis amigos contemplan el mundo con miradas llena de vida. Todos están viajando, son guapos y el encanto del lugar es indiscutible. Otro paisaje nuevo que, hasta ahora, sólo se trataban de una imagen en algún lugar secreto de mis fantasías. Sin saber que existía de verdad. Todo es hermoso. O mejor dicho, todo lo veo hermoso, aquí, en Hampi, en mi último destino por tierras índias.”

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Ríos, montañas, desiertos, ciudades caóticas, pueblos con encanto, templos milenarios, desiertos, playas paradisíacas y ahora, para terminar, Hampi.  La ciudad de la victoria, la llaman. Un lugar con una extraña belleza. Fue la capital de un reino que ocupó la mayoría de las tierras del Sur de India, Vijaynagar, desde mediados del siglo XIV a mediados del XVI. Y viendo la cantidad de recursos naturales que esta región tiene no extraña. Agua, madera y granito por doquier. El pueblo tiene dos zonas separadas por un río. Una de ellas es sagrada para los hindúes y está repleta de templos y ruinas arqueológicas, y donde no se puede beber ni fumar. Nosotros nos alojamos en la otra parte, donde el jaleo, atravesando el río en barca (20 rupias con mochila, 10 sin), no hay puentes, tienes que cogerla sí o sí y sólo está hasta las seis de la tarde. Nuestra zona consta de dos calles largas repletas de hoteles rollo bungalow, restaurantes no-veg, la mayoría estilo chill, tiendas hippies, de tatoos y de masajes, agencias de viajes y de alquiler de equipo de escalada. Si te gusta el bouldering, una modalidad de escalada que consiste en escalar bloques de roca o pequeñas paredes, este lugar, sin duda, es tu paraíso. Aquí puedes encontrar tiendas que te alquilan equipo para todo y muy barato. También hay tiendas de alquiler de motos. No hay supermercados ni cajero automáticos.

Pues aquí he pasado tres días con Maria, Vero, Marta, Yaiza, Mikel y Daniel, mi enésimo compañero de habitación en el viaje. Y, la verdad, he estado de puta madre haciendo un poco de todo.

Que si te vas a comer, cenar o leer a alguna terraza con buenas vistas

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Daniel, Maria y yo

Daniel, Maria y yo

Que si unas compras.

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María y Daniel de compras

Que si te alquilas una moto (3euros) con algunos amigos para ver los alrededores.

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Vamos Cabra!

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Que si me voy a ver templos

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O al lago a darme un baño

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Marta, María y Daniel

O lo mejor de lo mejor: Subir al Monkey Temple a ver el atardecer. CIMG3069CIMG3080CIMG3081

Monkey Temple

Monkey Temple

Mola Hampi. Estos días solo hemos tenido un contratiempo. María, Marta y Vero se ha puesto malísimas del estómago y la mitad de nuestra estancia la han pasado en la cama y el baño. Yo me he salvado estos meses. He comido en todo tipo de establecimientos, en restaurantes y la calle, y mi estomago siempleb ha funcionado con total diligencia. Mi única norma ha sido de todo.lo que estuviera pelado, hervido o cocinado, y nunca carne. Las proteínas me las sacaba de los huevos y las legumbres. Nada de alcohol, ni cerveza. El agua siempre embotellada, hasta para cepillarme los dientes. Y lavarme las manos siempre antes de comer. Siguendo estas básicas pautas no he tenido ningún problema digestivo en todo el viaje. Menos mal.

De Hampi me gusta todo. Se respira mucha calma y es un lugar muy natural. Hay muchos animales; monos, cabras, por supuesto, y vacas. Según el hinduismo, la vaca es un animal sagrado, es el símbolo de todo lo que está vivo y es concebida como la “madre de la humanidad” por el hecho de que suministra leche. Una madre amamanta a sus hijos sin esperar nada en compensación. De igual forma la vaca nos brinda su leche. La religión hindú compara la muerte de una vaca con la de su propia madre y matarlas es un sacrilegio. Las cobras, símbolo de Shiva, tambien son sagradas, así como los monos y los elefantes. Aunque no sea lo más higiénico ni seguro, y las condiciones de los animales no sean las mejores (las de las personas tampoco), me gusta ver cómo se adaptan y hacen de la ciudad su hábitat.

Vaca en hampi

Vaca en Hampi

Tambien me gusta que es un lugar con muy poca contaminaciòn. Cosa rara en India. 13 ciudades indias están en el top 20 de las más contaminadas del mundo, según la Organización Mundial de la Salud.  Científicos estadounidenses han hallado que la contaminación en el aire en India está reduciendo una media de tres años (3,2, exactamente) las vidas de 660 millones de personas. La sufren las personas que viven tanto en las urbes como las que residen en áreas rurales, es más, científicos han probado que la contaminación existente en China e India puede alterar el clima a nivel mundial. Otro dato: El Ganges, el rio más sagrado y el segundo más grande del mundo, testigo de miles de años de cultos y cremaciones religiosas es una auténtica fosa séptica que sustenta a más de 600 millones de habitantes, casi la mitad de la población del país, y proporciona más de un tercio del agua superficial. Una auténtica tragedia ecológica. Esta zona parece que se está salvando.  Esperemos que dure porque, de verdad, el lugar es una auténtica maravilla y lo merece.

Y de Hampi me fui solo para Chennai. Primero tuve que cruzar el río de noche. Sólo puedes hacerlo en una especie de medio coco de dos metros de diámetro impulsado por un hindú con remo. Y no hay otra opción. Es por ello que te cobran diez veces más de lo que cuesta de dia. Después de viajar en avión, tren, buses, rickshaw, taxis, jeeps, coches con chofer y motos y bicicletas de alquiler… «Sólo me falta ya montar en submarino y en el transbordador espacial» pensaba mientras atravesaba el río iluminado por la luna llena. Con un cielo despejado del todo. Ni una nube.

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Ya en el autobús conocí a una mujer hindú. En mi recorrido no he tenido muchas ocasiones de hablar con ninguna de ellas con tiempo y tranquilidad. En la India, como ocurre en 2/3 partes de mundo, la mujer está considerada un ser inferior al hombre quedando siempre supeditada y sometida a la voluntad de este. Son ciudadanos de segunda categoría. Siempre que he tenido que preguntar a una pareja me dirigía al hombre y a la mujer la ignoraba. No me gusta hacerlo, pero sí es cierto que en caso contrario puedes llegar a enojar. No es coña. No es fácil encontrar a alguna mujer sola con ganas de hablar. Me cuenta que, aquí, en la India, el matrimonio es un negocio, que es un asunto concertado. «Aquí el amor llega después del matrimonio», también me dijo un día Amit. Cuando una mujer se casa, el padre tiene que hacer frente al pago de la dote, es decir, tiene que hacerse cargo de los costes de la boda y aportar ropas, joyas y dinero. La ley lo prohíbe, pero hoy en día es una práctica muy habitual en todas las castas. Muchas de ellas, la mayoría jovencísimas, sólo conocerán a su marido el dia de su boda, teniéndose que alojar en casa del él y donde su reputación en la familia del marido dependerá del importe total de la dote y del número de hijos varones que ésta tenga. Una putada. Ésta en concreto (no recuerdo el nombre) venía desde Manali en autobús ha realizar una sola gestión. Una distancia de unos 2600 kms. Casi como ir desde Badajoz hasta Berlin. ¡Y en un par de días se tiene que volver! De locos. Vive sola, como yo. Rondará los cincuenta años. Ha venido para encontrar a no sé quién que hizo no sé qué a resultas de lo cual ha perdido su trabajo. Tenía muchas cosas que contar y, además, a una persona como yo, a quien no volveria a ver en su vida, posiblemente es más fácil abrirle el corazón y contarle cualquier cosa. Yo escuchaba con atención, asintiendo de vez en cuando y haciendo pequeñas observaciones. Muchas cosas no llegaba a entenderlas, pero, en lineas generales, era una mujer que veia su existencia lastradas por una infinidad de adversidades. Llegamos a nuestro destino. «Espero no haberle aburrido hablando de mis desgracias» me dijo.  «Oh no, en absoluto. Me ha alegrado charlar con usted, ánimo, seguro que todo se resuelve». Este tipo de conversaciones han sido una de las partes más enriquecedoras del viaje. He pasado muchas horas, días, en autobuses, trenes y estaciones, sin hacer otra cosa que  hablar con indios. Son muy sociables, curiosos y siempre dispuestos a contestarte todas tus preguntas y hablar de lo que sea. Creo que he aprendido más en un autobús hablando con la gente, observando por las ventanas, que visitando templos y museos.

Tras coger un ricksaw llego al aeropuerto. Se acabó mi travesía por India. Estoy contento y satisfecho con mi recorrido por él y con el viaje en general. Cuatro meses de viaje por 2000 euros sin privarme de nada que no sea excesívamente caro, por Nepal e India. Dos países incomparables. Fascinantes. Uno por sus paisajes únicos y otro por la intensidad y la capacidad de sorprenderte cada día, a cada momento incluso, por la cantidad de escenas variopintas, y muy locas a veces, que puedes encontrarte en ella. Ahora toca Tailandia, donde estuve ya hace dos años y medio. No espero mucha aventura pero sí mucha playa y mucha juerga. En Bangkok me reencontraré con Otto y otros amigos que he hecho en la India, y con Javi, uno de mis mejores amigos de Madrid y su mujer, Lara, amiga mía también. Allí celebraré la Navidad, la Nochevieja y mi cumpleaños y viajaré durante un mes y medio. Continúo viviendo por el mundo. Continúo mi gran viaje.

 Chennai

Chennai

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